Chicalista duerme

“I am not the type of person who wants to go back to the land I am the type who wants to got back to the hotel.” ― Fran Lebowitz http://www.chicalista.es/ http://blogs.revistavanityfair.es/radar/

Razones para no querer salir de un hotel

Mandarin Oriental Pudong. Shanghai. Mayo. 2014.

Hay hoteles que generan un gran cargo de conciencia. No te apetece salir de ellos. Ni aunque estén en la fabulosa Shanghai, con sus brillos y su vibración. En esos momentos uno querría desdoblarse y estar, por un lado en la French Concession y por otro, en el hotel. Pero como esto aún no es posible, tuve que elegir. Estuve en el MO Shanghai, salí a la calle, pero de repente me entró calor y cansancio y pensé en mi habitación; pillé un taxi y me volví. 

Del MO Shanghai me gustaron muchísimo.

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-Las texturas. Los distintos juegos de madera, piedra, textiles…son espectaculares. Hay decenas en sólo un espacio. Hay que enfocar la mirada y pasar la mano por todo lo que nos dejen porque el equilibrio que se alcanza en todas es precioso. 

-La habitación. Si tuviera que diseñar una habitación de hotel perfecta en escala, funcionalidades, diseño, servicio, detalles y vistas podría escoger esta. Me quedaría tan pancha. Es mi segunda habitacion perfecta del año junto con la del Andaz Costa Rica. 

-La ubicación. Precisamente esto es lo que disuade a muchos. Me gusta que esté en Pudong, lejos del ruido visual y auditivo de la otra orilla del río. Me interesa esa zona aún algo desangelada pero donde se atrapa el pulso de la ciudad. Me gusta verla de lejos, desde mi habitación perfecta. 

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-La sala de desayunos. Una especie de mercado gourmet. Así han planteado la sala y así se han saltado las convenciones. Triunfo total. Es luminosa, estética, le da más entidad al desayuno, lo convierte en algo jugetón. Y tiene un carrito de helados. No queremos desayunar helados pero sí saber que podemos. 

— 1 week ago
Dormir en el 2A

Vuelo Madrid-Paris-Shanghai. Airbus A380. Air France. Mayo 2014.

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A veces duermo en sillones. Son sillones enormes, que se convierten en cama. Lo más parecido a una alfombra voladora que conozco. 

Adoro los vuelos largos en los que puedo viajar cómoda y horizontal.  Me gusta ponerme los calcetines, quitarme las lentillas, envolverme en un chal y dejarme llevar. Miro la pantalla y entro en otra dimensión, como entró Alicia cuando se cayó por el hueco del árbol. Todo (casi) lo que me gusta en la vida lo puedo hacer en un vuelo de 8 horas: comer, dormir, ver películas y leer. 

No me interesaban los aviones, más allá de la avioneta de Memorias de Africa, hasta que monté en un 380. Aquello era terciopelo. Volví a montar más veces y aquello seguía siendo una pluma. No me siento Meryl Streep, pero casi. 

— 1 week ago
Ventajas del hotel de batalla

Hotel President. Londres. Junio 2014

El hotel de batalla tiene una ventaja frente al hotel hermoso: al volver puedes decir que no te ha gustado. No hay presión. 

Hay hoteles que deberían estar prohibidos para las personas que viajan solas. Son los mismos hoteles que, si viajas con alguien, te hacen reír. Te hacen reír el primer día

A veces voy a hoteles que solo uso para dormir. 

— 1 month ago
Transparencias

Sofitel Hyland Shanghai. Mayo 2014.

En Asia existe una obsesión para la que no existe explicación científica: la obsesión por las duchas transparentes. Parece el título de una película (algo rara, eso sí ) de Zhang Yimou, 

El primer cuarto de baño acristalado (y en medio de la habitación) que vi en mi vida estaba en el Conrad de Tokio. Por suerte, viajaba sola. 

El último estaba en este Sofitel Hyland de Shanghai. Lo cierto es que tras la broma fácil, existe una justificación. ¿Por qué la ducha debe estar aislada y cerrada? Por qué no puedo tener vistas cuando me enjabono? Además, el cristal aumenta la sensación de espacio y la luz. 

Lo único importante cuando se trata de reservar hoteles con duchas transparentes es elegir bien la compañía. Lo único. 

— 2 months ago with 2 notes
Fantasías

Apartamento de Carolina. AirBnb. Bolonia. Abril 2014

Sí a la fantasía de vivir por unos días en una casa que no es la tuya pero que podría serla. Sí al alquiler vacacional. Sí a las nuevas maneras de viajar. Sí a airbnb. Sí a ir al supermercado cercano para improvisar una cena en una ciudad que no es la tuya pero que podría serlo. 

— 3 months ago
Le Bristol, mon amour

Le Bristol. Paris. Marzo 2014.

Este hotel es, ojo con esto que voy a soltar, uno de mis hoteles preferidos del Planeta Tierra.

No son sus paredes, es el aire que queda dentro. Es algo imposible de explicar y que está por encima de sus estrellas Michelin, sus premios, su historia, sus ramos de rosas frescas y su gato. 

— 4 months ago
Mukul: un trampolín y una promesa

Mukul Resort. Nicaragua. Febrero 2014.

Mukul es un proyecto de Carlos Pellas, el empresario y filántropo nicaraguense. Él ha inventado este lugar al borde del Pacífico para que sirva de trampolín al país. Mukul tiene una doble misión: inspirar y ser la puerta de entrada a un lugar que muchos olvidan en favor de los vecinos Costa Rica y Guatemala. 

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Pero Nicaragua tiene lo mejor de ambos: Naturaleza reventona y riqueza colonial. Pero se desmarca de ellos con una paz por estrenar y una historia reciente muy intensa que se cuela por cada persona y cada rincón. 

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La primera vez que se pisa un país marcará nuestra imagen de ese país para siempre. Yo siempre quise ir a Nicaragua y lo he hecho entrando por la puerta de Mukul, que en maya significa “secreto”. Tengo suerte. 

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Allí tuve mi propio bohío, di paseos frente al mar, comí ceviche más veces de las recomendables, miré al infinito (con el móvil apagado), conseguí fotos bonitas, improvisé mi oficina, tomé Flor de Caña (en esa oficina privilegiada), me dieron masajes eternos y hablé mucho con unos y otros. Hasta con el señor Pellas.

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Quiero más Nicaragua. 

— 4 months ago with 1 note
Existe la habitación de hotel perfecta

Andaz Península Papagayo. Costa Rica. Febrero 2014.

Sí encerraran a muchos expertos y viajeros en una sala durante muchos días para dibujar el retrato robot de la habitación de hotel perfecta le saldría algo similar a las de este hotel. Aquí van doce razones que justifican esto. 

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1. Tamaño Perfecto. Humano. Ni esas suites como de jeque árabe que no te da tiempo a visitar, ni las cajas de zapatos parisinas. 

2. Luz. Colocar muchas lámparas no es iluminar. Es mejor tener buenas ventanas y luces indirectas con posibilidad de graduación en los lugares adecuados. Hay que pensar qué se hace y dónde y proceder. Sobre el lavabo necesito buena luz pero quizás en el WC es suficiente con algo más sutil. Matices, amigos.

3. Materiales. Como en la cocina, si trabajas con buen producto hay que hacerlo muy mal para arruinar el resultado. En los hoteles he visto muchos resultados arruinados. No aquí. Su juego de materiales y texturas es asombroso. En el baño hay piedra para no resbalar, en los muebles, madera prodigiosa de laurel, en las cortinas, tejidos naturales que tamicen la luz. 

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4. Terraza con vistas. Es ideal tenerla, aunque no se use. Hay cosas que dan paz con solo saber que están. 

5. Sabor local. No es fundamental pero sí es deseable. Se agradece en los materiales y lo que se come y se bebe; eso sí, no a cualquier precio. Si no se encuentran buenos productos cosméticos y de baño de una marca local es mejor no forzar. 

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6. Ñam ñam. En la habitación perfecta hay algo de comida. ¡Y minibar gratuito! La gente con hambre se pone muy nerviosa. En ésta hay fruta, Mirinda, aperitivos de yuca y patacones y chocolate. También una cafetera y un hervidor de agua. ¿Tan complicado es?

7. Toiletries. Pocas, buenas y elegidas tras descartar mucho. No queremos destrozar en tres días el trabajo de todo el año. Las del Andaz papagayo son de Lather. Y sí, me las he traído. 

8. Tecnología. La justa pero que funcione, por favor. Y siempre gratis. Una buena televisión con canales internacionales que apenas encenderemos o lo haremos para ver un informativo local o la HBO, wifi gratuito y poco más. 

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9. Buen diseño. Sábanas blancas, sí. Colores blancos, grises y tostados, otro sí. Minimalismo cálido, también. Un interiorismo que abrace, no que tense. 

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10. Ecohabitación. En la habitación perfecta el aire acondicionado se apaga cuando dejas las puertas de la terraza más de tres minutos abiertas. 

11. El buen dios está en los detalles. Un gran hotel se adelanta a los caprichos de los que van a  vivir sus habitaciones. En este rincón de Costa Rica hay sol y playa, por eso, en la habitación hay sombreros de paja, sandalias de piscina y un cesto de mimbre

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12. Es sexy. Una habitación de hotel perfecta es sexy. Esto es complicado de justificar con razonamientos lógicos y no lo pienso intentar, pero quien ha estado en este hotel estará de acuerdo conmigo. 

— 6 months ago
Calor en invierno y fresco en verano

Four Seasons Marrakech. Marruecos. Enero 2014.

El lujo es tener calor el invierno y frío en verano. O, al menos, tener la opción de decidirlo. Se puede desayunar en Madrid con abrigo y bufanda y almorzar en Marrakech al borde de la piscina con el correspondiente bikini. Por eso, yo viajo allí, como una Talitha Getty del tres al cuarto, una o dos veces al año. 

Este es mi segundo Four Seasons. Soy una gran admiradora de los absurdos retos que me propongo: como dar la vuelta al mundo saltando de hotel en hotel de un mismo sello. El Four Seasons de Marrakech es inmenso ( se recorre en bicicleta o bugie), es verde, tiene cuartos de baño en los que te pierdes, flores recién cortadas siempre y un restaurante italiano que le recomendaría a cualquier italiano. 

— 6 months ago
Le Magtiness

Hôtel Martinez. Cannes. Diciembre 2013.

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Me gustan los hoteles cinco minutos antes de que los redecoren, rehabiliten y retodo. Cuando no tienen sitio en las revistas de decoración.

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Cuando están a punto de abandonar ese aire de otro tiempo que tan mala prensa tiene pero tan buenas historias arrastra. 

Señores de Grand Hyatt, les pido un favor: respeten la Leyenda y a las leyendas que han dormido en habitaciones como ésta en la que dormí cuando asistí a la ILTM. Gran hotel a la altura de mi visita. 

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— 8 months ago
Torreón efímero

Casa Fuster. Barcelona. Noviembre 2013.

Este torreón en esquina fue mi casa por unos días. Las vistas importan. La arquitectura importa. El cielo importa. Salir descalza al balcón importa. A mí, todo eso, me importa. 

— 8 months ago
Sí hay que volver a los lugares donde se ha sido feliz

La Mamounia. Marrakech. Septiembre 2013

Hay algo mejor que ir a La Mamounia: volver a La Mamounia.

Correr por la mañana entre los olivos. Sí, son olivos

Apoyar el portátil aquí, sobre el terciopelo 

Pasear, como si fuera lo único importante en el mundo, por estos patios. Es lo único importante en el mundo.

Dormir con muchas almohadas y, siempre, siempre, sobre blanco.

Comer donde te digan, con vajilla que no voy a ver en otro lugar en el mundo. 

Que te saluden como si fueras la primera y única persona que entra por esa puerta. Hitchcock, soy tan importante como tú. 

— 10 months ago with 4 notes
El museo, el hotel, el museo.

The Thief. Oslo. Septiembre 2013.

The Thief es el hotel-bandera del nuevo y fascinante Oslo.

Está ligado al Museo Astrup Fearnley, que está en un edificio maravilloso de Renzo Piano. Se puede acceder a él con la llave de la habitación.

Nunca había entrado en una exposición de Cindy Sherman enseñando una tarjeta. Tampoco había hecho check- in junto a un cuadro de Richard Prince, ni me había montado a un ascensor con una pieza de Julian Opie. Los hoteles te ayudan a hacer cosas que no habías hecho antes. 

— 10 months ago with 1 note
Le Bristol: plegaria atendida.

Le Bristol. Paris. Septiembre 2013. 

Soy conocida a nivel planetario por mis listas. Todo el mundo lo sabe. Pero nadie lee mis listas más importantes. Son las que escribo, con mi caligrafía nefasta, en las libretas que tengo desperdigadas por casa, en Evernote, en el teléfono, en mi cabeza. Mis listas mentales son grandiosas. En una de ellas, un día escribí la lista de “Cosas superfluas que sería importante hacer “. 

Uno de ella era ir a Le Bristol. Y como soy una chica que, además de hacer listas, tiene mucha suerte, he podido conocer Le Bristol.

Este hotel confirma que lo más importante de un hotel no son las habitaciones gigantes, las vistas a la Torre Eiffel ni las estrellas Michelin de su restaurante. Lo que hace grande e intemporal a un hotel es lo que no se puede explicar. Y yo a lo inexplicable siempre le encuentro mucho sentido. 

— 10 months ago with 1 note
Hotel sin toxinas

Lonhea Alpine Clinic. Villars. Suiza. Agosto.

Cuatro días + miles de toxinas en mi maleta + platos con comida de todos de los colores + paseos entre lagos + cuestas terroríficas a subir con bici + un paciente entrenador personal + noches sin wifi y con paz + una cabaña de madera + masajes a la hora de la merienda= bienvenidos a Lonhea. 

— 10 months ago with 1 note